jueves, 25 de marzo de 2010

En Carolina del Norte

Uno de los basureros atómicos más letales del territorio de EE.UU. está situado en la selva virgen de Carolina del Norte, cerca de la central nuclear de Shearon Harris, propiedad de la corporación Progress Energy. La planta tiene las más grandes piscinas de almacenamiento de desechos radioactivos del país, porque no sólo es una central nuclear de generación eléctrica, sino también un depósito de barras de combustible gastadas pero altamente radiactivas usadas antes en otras estaciones nucleares.

Las barras usadas de combustible nuclear son transportadas por ferrocarril y almacenadas en cuatro piscinas densamente llenas, donde se conservan refrigeradas con circulación de agua fría. El ministerio de Seguridad de la Patria (Department of Homeland Security) identificó a Shearon Harris como uno de los blancos más vulnerables de EE.UU. ante eventuales ataques terroristas.

Si se produjera un fallo en el sistema de enfriamiento, el resultado sería un incendio virtualmente inextinguible que podría accionar una fusión nuclear, poniendo en extremo peligro a más de doscientos millones de habitantes de esta enorme zona de Carolina del Norte. Un estudio reciente de los Laboratorios Brookhaven estima que un estallido de fuego en las piscinas podría causar 140.000 cánceres, contaminaría miles de kilómetros cuadrados de territorio y apagar el incendio provocaría daños materiales superiores a 500 mil millones de dólares.

La Comisión Reguladora Nuclear (NRC, por su sigla en inglés) estimó que, en el mejor escenario, existe un 1% de posibilidades de fuego en las piscinas. Pero los antecedentes de la planta de Shearon Harris están lejos de ser los mejores.
La planta experimentó cuatro paradas de emergencia en 1999. Algunos meses más tarde, en abril de 2000, falló el sistema de vigilancia de la seguridad de la planta, diseñado para comunicar rápido la detección de una emergencia seria. Y ésta no fue la primera vez. De hecho, el sistema de alarma de emergencia de Shearon Harris ha fallado quince veces desde que se inauguró la central en 1987. Los problemas de refrigeración continúan con regularidad. En la primavera boreal de 2003 hubo cuatro cierres de emergencia.

Cada vez hay más residuos y hay que construir más piscinas; además cada una debe tener unas condiciones de refrigeración específicas y delicadas. A la larga esta energía "barata" y no productora de CO2 nos va a resultar más cara que toda la contaminación causada por los gases de efecto invernadero. ¿Cuál es la solución, construir más piscinas y más cementerios nucleares? Yo creo que el dinero se puede invertir en más investigaciones que permitan obtener energías alternativas y más "limpias". Lo que pasa es que el negocio de la energía nuclear mueve dinero, y en él están metidos hasta el cuello muchos políticos, ya que son grandes inversores de estas corporaciones.

Este artículo lo he extraído de: http://www.projectcensored.org

1 comentario:

Javier dijo...

Hola Laura, lo que propones en tu opinión sobre el artículo que transcribes, es lo deseable.

A ver si poco a poco vamos consiguiendo que las energías limpias sean una realidad y una alternativa en nuestra sociedad.

Un saludo