viernes, 27 de noviembre de 2009

Día en el que la humanidad casi se extinge.


El dí­a más difí­cil en la historia de la Humanidad tuvo lugar hace unos 75 mil años. De la noche a la mañana, la erupción del volcán Toba, en Sumatra, provocó la desaparición de centenares de especies y redujo drásticamente a la población humana a menos de diez mil personas, cantidad apenas suficiente para asegurar la supervivencia genética de la especie. Los durí­simos eventos climáticos posteriores a la erupción pusieron a prueba a los escasos representantes de la raza humana que habí­an sobrevivido al cataclismo y estuvieron a punto de detener un proceso evolutivo de cinco millones de años.

La erupción del volcán Toba fue de una potencia inimaginable.Ninguna otra erupción volcánica superó la violencia de Toba en los últimos dos millones de años. En el lugar del cráter ahora se ha formado un lago sin embargo, el volcán Toba está dormido, no apagado, y es probable que se produzca una nueva erupción dentro de unos 400 mil años.


No sólo la erupción provocó daños considerables en la región, sino que sus consecuencias afectaron a todo el planeta. La nube de cenizas volcánicas cubrió por completo los cielos impidiendo la llegada de la luz del sol durante seis años enteros, provocando una era de hielo que cambió por completo la vida de las especies que poblaban la Tierra. La temperatura promedio descendió alrededor de cinco grados y muchas especies animales y vegetales no fueron capaces de resistir el cambio. Otras se vieron forzadas a adaptarse; por ejemplo, se cree que los osos polares evolucionaron debido a la catástrofe del volcán Toba.


Las evidencias geológicas y genéticas demuestran que todos los humanos que viven en la actualidad, a pesar de su aparente variedad, son descendientes de una población muy pequeña, de entre mil y diez mil individuos. De acuerdo a las tasas promedio de mutaciones genéticas, los cientí­ficos estiman que esta población vivió en una época coincidente con el evento de Toba.


Por desgracia, la Humanidad se encontraba casi en su totalidad en la región en donde los efectos fueron más crí­ticos. Mediante análisis del ADN mitocondrial se comprobó que la cantidad de diversidad genética de los sobrevivientes fue tan baja, que los riesgos de extinción de la especie debido a virus y otros factores reductores de población crecieron hasta llegar a lí­mites alarmantes.


Una vez que los efectos climáticos del volcán Toba se disiparon por completo, los seres humanos comenzaron la migración desde Africa, dispersándose por Asia y los demás continentes, adaptándose y evolucionando en el trayecto y dando forma a la semilla de la actual especie humana.


2 comentarios:

Javier dijo...

Excelente artículo, María, y muy interesante por lo que de extraordinario tiene para nosotros como especie.

Ahora en Toba, junto al volcán dormido, se cultiva uno de los mejores cafés del mundo.

Échale un vistazo a esto: http://www1.nespresso.com/singatoba/index.php?pays=es&lang=es&order=1&xtor=ES-265

Un saludo

Mariiaa* dijo...

La verdad que es un artículo muy intesante.Cuando hablaste del volcán Toba en clase me interesó mucho averiguar algo sobre el.Y lo del café muy curioso.Lo miraré. Un saludo.