jueves, 12 de noviembre de 2009

Animales enloquecidos.

Los animales están 'enloqueciendo' por culpa de la contaminación química.

Un informe revela la existencia de peces hiperactivos, gaviotas torpes y macacos violentos. Advierte que la polución también puede afectar al cerebro humano.



No se trata de un circo de animales raros, sino de la simple realidad. Hoy en día existen peces hiperactivos, ranas tontas, macacos violentos y gaviotas que se caen. Los etólogos han lanzado una voz de alarma y señalan como culpable a la contaminación química. Advierten que lo observado también le puede estar ocurriendo a nuestra especie.

Las cinco décadas que se llevan vertiendo sustancias químicas artificiales a la tierra, el agua y la atmósfera empiezan a mostrar graves señales. Los cambios en los hábitos de algunas especies han animado a los especialistas de los comportamientos de los animales a dar a conocer simultáneamente dos estudios en la revista Animal Behaviour.

Se sabía que muchas de las sustancias químicas estaban alterando la fisiología sexual de diversas especies, básicamente acuáticas, porque allí es donde acaba la contaminación vertida en la tierra. Pero lo que se ha observado ahora es un cambio de comportamiento. Entre otras anormalidades se ha descubierto la falta de acoplamiento sexual, el no reconocimiento de la jerarquía, la falta de aprendizaje, la no detección de los depredadores, la menor búsqueda de alimento, baja actividad y pérdida de equilibrio.

Cataclismo de especies.

Uno de los casos más llamativos es el de los estorninos macho: cantan menos, no realizan exhibiciones en vuelo y buscan alimento la mitad del tiempo normal. Otro ejemplo sorprendente es el de los tritones, unos anfibios que han dejado de captar las señales olfativas de las feromonas del sexo contrario. Y algo parecido les ha ocurrido a las golondrinas macho, que han dejado de acoplarse con las hembras tras haber estado en contacto con pequeñas dosis del ya prohibido pesticida DDT. Incluso se ha visto algo muy anormal: gaviotas que pierden el equilibrio y se caen del posadero.

Hay otra evidencia en las carpas doradas sometidas a estudio bajo las dosis de otro agente químico agrícola. Los macacos han hecho de sus juegos algo más violento que un intercambio social de la etapa infantil.

«A pesar de tantas evidencias, los toxicólogos nunca las han tenido en consideración».

Los productos químicos provocan disfunciones hormonales en los animales, lo que puede ser tan sólo la primera señal de un gran cataclismo que lleve al colapso a algunas especies.

Los comportamientos observados entre los animales en la naturaleza y en el laboratorio, podrían ser una señal de cómo podrían afectar las sustancias contaminantes a la salud psíquica y el comportamiento de los seres humanos.

Ya existen estudios de estas disfunciones en nuestra especie, aunque las evidencias científicas no son todavía concluyentes. Los investigadores citan tres estudios. Niños de cuatro años de una comunidad agrícola de México donde se usaron altos niveles de pesticidas presentaron problemas de capacidad cognitiva y coordinación motora, según un estudio del año 2000.

También chicos de ocho años de Holanda expuestos a PCB (policlorobenceno) se comportaron inusualmente jugando con cosas del sexo contrario.Por último, bebés cuyas madres comieron pescado del lago Michigan en 1984, presentaron menos perímetro craneal al nacer.

«La especie humana está en riesgo. De ahí que los autores pidan avanzar en las investigaciones e implantar el principio de precaución y experimentar más con animales para determinar con precisión los peligros de la contaminación química.Y para saber más o menos a lo que nos podemos estar enfrentando. Si ponemos todos de nuestra parte esto sera más fácil y nos evitaremos muchos problemas en un futuro no tan lejano.

1 comentario:

Javier dijo...

Hola María, ciertamente es muy preocupante lo que comentas sobre el cambio de hábitos y comportamiento en los animales.

Algo estamos haciendo mal... muy mal.

Gracias por compartir tus inquietudes.

Un saludo